SOBRE LA PELÍCULA

 

El Delta del Tigre

La historia de Todos tenemos un plan se desarrolla mayormente en las islas del Delta del Tigre, uno de los siete deltas más grande del mundo, el único que no desemboca en el mar. El Tigre tuvo su momento de esplendor durante algunas décadas a partir de mediados del SXIX, con el arribo del tren. Con el paso de los años, y del avance automotor las islas volvieron a quedar en el olvido, y aunque nunca dejó de ser uno de los lugares más atractivos para el fin de semana de los porteños, el Tigre recobró en gran parte su calidad de lugar ideal donde esconderse o pasar inadvertido.

 

La idea

Cuenta Ana Piterbarg que “de pequeña iba al Tigre a pasar algunos fines de semana a la casa de una amiga…íbamos a una isla, donde no había ni luz ni agua y era toda una aventura. Todos esos fines de semana, quedaron muy en mi recuerdo, porque muchas de las historias que hay en la película tienen que ver con la infancia de estos tres personajes en el Tigre, que, de alguna manera, se remonta a esos recuerdos.

A partir de decidir hacer la historia en El Tigre, me puse a investigar cómo era la gente que vive todo el año en El Tigre, porque me interesaba contar una historia de la gente de ahí. Y la historia, de alguna manera, recoge algunos temas o conflictos que me fueron contando estos personajes en esas visitas que yo hacía para investigar y para escribir.”

Un día cuando Ana llevaba su hijo a clases de natación en el club San Lorenzo se encontró casualmente con Viggo Mortensen y se animó a presentarse y contarle que estaba preparando un guión sobre una historia que tiene lugar en el Tigre y que le gustaría que la leyera.

Viggo le contesta que si y le da una dirección postal a la que Ana envía un paquete con toda la información y guión. Al cabo de 4 meses Ana recibe un email de una dirección desconocida que dice: “Ana, pasó mucho tiempo. Sigo pensando en tu cuento. Viggo Mortensen”.

“Pasó el tiempo y empezamos a tener mucho diálogo a través de mail, nos conocimos, fuimos hablando del proyecto, y lo más maravilloso de esta historia, es descubrir que alguien tan alejado puede tener tanto que ver con uno. Que una historia que yo escribí, que tiene tanto que ver con mi propia historia, podía interesar a alguien que vive en la otra punta del mundo y que había algo de eso que se quiere contar en esta historia que a él, también le interesaba contar.

La entrada de Viggo en el proyecto, hizo que este creciese, se multiplicase por un montón de motivos. No sólo financieros y económicos, sino porque permitía concretar todo lo que la película pedía que fuera así. Además Viggo es una persona muy especial, un actor muy especial, que se compromete de tal manera con la película, que no se pierde ni un solo detalle, y que está trabajando a la par.”

Explica Mortensen, "Cuando leí el guión, me sorprendió lo bien que estaba estructurado", explica Mortensen. "Los personajes estaban muy bien definidos y me parecía un thriller muy original, que no es nada fácil. Se han hecho muchos thrillers en todo el mundo en la historia del cine, y el guión de Ana no parece adherirse a ninguna fórmula, es un cuento muy especial. Una de las cosas que más me atraía cuando empecé a leer el guión era la posibilidad, como actor, de hacer dos personajes, dos hermanos mellizos. Pero lo que te atrae muchas veces…te da miedo, porque lo que te atrae suele ser un desafío nuevo, diferente a lo que te has enfrentado antes. Le agradezco a Ana el regalo de poder encarnar estos dos personajes tan interesantes”. 

 

La película

La película trata del viaje que hace el personaje de Agustín, buscando lo que en realidad quiere en la vida. Tiene que ver con la posibilidad que se le da, a partir de una crisis, de replantearse lo que de verdad quiere.

Para su directora, Ana Piterbarg, “la película habla de los cambios que uno decide llevar a cabo en determinados momentos de la vida que, aparentemente, parecen imposibles. A partir de la historia de este personaje, que entra en una profunda depresión, aparece una circunstancia que lo lleva a situarse en otro sitio y a encontrarse en el punto de inicio de una nueva vida.

Según el actor protagonista Viggo Mortensen: “en nuestra película, como en toda historia enmarcada en el género del cine negro, policiaco, en un thriller de estas características, casi todos los personajes de alguna manera son culpables y fracasados, con una gran frustración. Pero a la vez todos esos personajes tienen la oportunidad de demostrar coraje, cierta garra que les hace llegar a entenderse a sí mismos.

Lo que me gusta es que no es una historia limpia. Todos los personajes están manchados, y los que llegan a aceptar esa realidad lo pasan mejor, me parece. Se encuentran a sí mismos y llegan a comprender algo sobre la razón de sus vidas, sobre la compasión, aunque solo sea al enfrentarse a la muerte.”

Para Soledad Villamil: “Es una historia de suspense. Tiene acción y una trama atrapante que nunca va por el camino convencional. Que siempre te sorprende. Nunca ocurre lo que uno piensa que va a ocurrir. Creo que eso es lo que se va a encontrar el espectador: una sorpresa tras otra.

 

El rodaje

Cada película tiene sus propios desafíos. Implica la entrada en un universo nuevo del que aprender y saber a lo que se dedica cada uno de los personajes, saber de eso y estudiarlo. Un trabajo de documentación bastante profundo a nivel logístico, práctico y por supuesto escenográfico.

Para Ana Piterbarg “Hacer películas es muy complicado. A mí lo que creo que me resultó más difícil, fue tratar de no perder de vista lo que uno quiere contar, de qué se trata, qué es lo que le tienes que pedir al actor, al director de fotografía…, o sea, hacia donde va, a donde apunta lo que uno está haciendo. Porque la presión del rodaje y de la producción en general, desde el origen y en cada unos de los procesos, es tan grande que muy fácilmente puedes desconcentrarte. Además esta película, tiene las características de ser una ópera prima que se podría llamar grande, o por lo menos, más grande de lo que yo imaginaba que iba a ser mi primera película. Con más focos de atención y con más foco sobre la obra, de lo que uno quisiera. A veces uno quisiera simplemente poder estar construyendo sin tener que pensar en toda la expectativa que se genera a partir de lo que uno va construyendo.”

Y agrega: “El escenario del Delta, siempre fue pensado para la historia como si fuera un protagonista de la historia, en la imagen de la película, tiene una presencia muy importante. Con el río que sube y que baja, con el frío y la ola polar que nos tocó durante el rodaje, con lo difícil que es a veces filmar escenas en las lanchas.

Una de las secuencias más difíciles de rodar, que sin embargo en la pantalla, probablemente dure poquito tiempo, pero que fue difícil de hacer, fue la escena de los juncos, donde de repente, yo me encontré que había, al menos, veinte personas metidas en el río, con el agua hasta medio cuerpo, metiéndose como lo hacen los junqueros. La única diferencia es que era invierno, que hacía mucho frío y que había que entrar con una cámara.”

Leticia Tapia, jefa de producción de “Todos tenemos un plan” nos cuenta que “En este rodaje en particular, teníamos que tener en cuenta, no sólo el factor lluvia, sino que teníamos que tener en cuenta el factor del nivel del agua, que dos veces al día sube y dos veces baja. Nos hicimos un poco expertos en corrientes y vientos, como influían sobre el agua y en las subidas y bajadas de nivel, para planificar el día siguiente.

Otro desafío que tuvimos fue la secuencia de los juncos porque el río en esa parte no era muy profundo y tuvimos que trabajar con canoas que se adaptasen a esa profundidad, no con nuestros barcos. Tuvimos que ir todos en canoas con el equipo de la película.

Hubo que tener la película muy planificada y tener muy claro qué es lo que se quería contar, porque no había tiempo para imprevistos. Todo tenía que estar mecánicamente organizado y tratamos de que así fuera, intentando ir resolviendo los inconvenientes que surgían en el momento.

Es una historia cautivadora, que atrapa, pero además suponía un desafío importante, desde la parte de producción, y desde el aspecto logístico. Nunca había hecho una película en el agua. Existía el reto de trasladar los equipos, de resguardarlos, de llevar a la gente día a día, del transporte desde Buenos Aires, desde la Capital Federal hasta el Tigre, que son más o menos, 30/40 kilómetros, que no solamente se hacen vía terrestre, sino también por el agua. La infraestructura de maquillaje, de vestuario, la organización de las comidas. Siempre rodeados de una vegetación que es bastante agreste y sin contar con la ayuda de ningún camión. Todo en lancha”

Viggo Mortensen señala: “Ana se preparó muy bien, casi todos los días ocurrió algo inesperado y ella supo resolverlo, siempre. Supo formar equipo, todos estaban involucrados, todos aportaban y siempre respetaban las decisiones de ella”

La directora artística, Mariela Rípodas, señala: “En cuanto al aspecto visual de la película, intuimos que era una película muy plástica y muy pictórica, en cuanto a las texturas y el color, el año pasado hicimos los scoutings en abril, mayo y junio, con la intención de ver cuál era el aspecto visual que más nos convenía para la película. En cuanto a los escenarios, finalmente decidimos rodar a partir de junio, cuando ya hay menos cantidad de verde en los árboles y se ve todo más ralo y más abrupto.

Por su parte la directora comenta, “Mariela Rípodas (directora de arte) hizo un trabajo increíble con los decorados. El hecho de filmar en las lanchas, en el río, implicó realizar una gran cantidad de pruebas y de proyecciones para ver como funcionaba trabajar en digital con el movimiento de la lancha. Fue un proceso de varios meses muy concienzudo, de mucha concentración de ir buscando qué es lo que le correspondía a cada personaje. De la misma manera, el vestuario para mí, diseñado por Valentina Bari, es algo que termina de dibujar muy bien a los personajes dentro de la película”.

Lucio Bonelli, director de fotografía de la película nos cuenta que “Estuvimos de acuerdo en el punto de que debía ser una película cruda, no demasiado prolija desde la cámara, por lo cual optamos por hacer casi todo con cámara en mano o en pulpo. Sobre todo porque al estar filmando mucho en lanchas, el tema de manejar trípode, es imposible.

La complicación de filmar en el Tigre, es que hay que trasladarse en lanchas. Teníamos una lancha de cámara, una lancha de luces, una lancha de grip, en vez de tener camiones. Todo se movía por agua. Había posiciones de cámara, que la única manera de hacerlas era desde una lancha, estabas filmando la tierra desde lanchas. A esto fue difícil acostumbrarse, que uno dependa de manejarse en el agua para poder hacer algunas cosas. A veces la filmación estaba en un lado del río y había que poner la cámara en la orilla contraria. A veces estábamos todo un día sobre una lancha rodando una secuencia. En ese sentido este rodaje ha sido muy particular.”

 

El invierno en el Delta

La película fue rodada en invierno. Una época muy dura en el delta del Tigre ya que las bajas temperaturas y el viento son muy extremos.

Por su parte Lucio Bonelli nos remarca “El primer scouting lo hicimos en mayo de 2010, y volvimos a hacerlo en junio de 2010, y ahí decidimos que el mejor momento para hacerlo era en invierno, por la luz que había, el clima, la gente, la ropa.

Me imaginé que tenía que ser una historia más bien fría, de tono frío, contrastada, oscura. Tenía algo de sordidez, era evidente que el Tigre en invierno, y los personajes curtidos que había, iban a ayudar un poco a conseguir lo que queríamos. Todo eso de mantenerlo en la oscuridad… un poco de frialdad en toda la imagen.

Es difícil trabajar con frío, en el agua y en el Tigre, pero no debería verse reflejado en la película, lo que debe estar es el clima y la hostilidad de las imágenes, eso sí debería estar en la película. Se eligió el invierno justamente para conseguir la sensación de un terreno hostil, que no se sienta que estás en un lugar de vacaciones.”